Construido en la cima de una empinada colina en el casco antiguo de la ciudad, el Castillo de Mértola, con un recinto amurallado de aproximadamente 3.000 m2, fue durante el siglo XIV la sede nacional de la Orden de Santiago.
Después de entrar por una puerta en la que se nota la reutilización de otra del período islámico, y tras un pasadizo en forma de codo, entramos en una antigua plaza de armas en la que destaca una cisterna rectangular. Al norte se eleva, dominante y monumental, la Torre de Homenaje. Sobre la puerta, en una inscripción de la época, se puede leer: “Esta torre fue ordenada por D. João Fernandes el primer maestro (de la Orden de Santigo) que hubo en Portugal. Era de 1330” (1292).
Durante una primera intervención arqueológica en el castillo, se descubrió que el interior del recinto fortificado, antes de ser militarizado, fue ocupado durante el período islámico (siglo XI) por una urbanización.